Existimos mientras alguien nos recuerda, mientras alguien nos tiene vivos en la memoria y ausente en el olvido. Uno puede plasmar en un libro sus memorias, pero no puede dejar el corazón en la portada, porque el corazón lo guarda en el recuerdo de cada espacio, de cada consonante, de cada silaba, de cada palabra que dejo atrás segundos antes.
Un verdadero lector, atrapa el alma del autor y la retiene por el resto de su vida. pero los autores están obligados a dejar la vida en paz y que fluya atraves de letras los sentimientos mas profundos.